El león marino japonés: la tragedia de un animal cazado hasta el olvido (primera parte)
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Normalmente solo vemos leones marinos en acuarios, en Japón, pero hasta hace poco más de cien años vivían en las aguas que rodean las penínsulas de Miura y Bōsō, cerca de Tokio. La fotógrafa Hayashi Michiko sigue las huellas del león marino japonés, cazado hasta la extinción por su piel y su grasa.
Leones marinos que nadan en el tejado de un rascacielos
En un acuario del centro de Tokio, que visité hace unos diez años, vi leones marinos nadando en un tanque con forma de donut, en la azotea. Ese tanque en el que nadaban los animales era muy estrecho, y como telón de fondo tenían rascacielos y el cielo azul, cuando deberían haber estado nadando tranquilamente en el mar abierto. Aquella escena surrealista me hizo sentir muy incómoda, de modo que empecé a investigar sobre los leones marinos, que nunca antes me habían interesado demasiado.
Los leones marinos son más atléticos en tierra que los otros pinnípedos famosos, las focas. No solo caminan utilizando sus aletas como extremidades, sino que también realizan trucos acrobáticos como dar palmadas o hacer el pino, algo que los convierte en animales favoritos en los acuarios, por su inteligencia y su humor.
Me sorprendió mucho descubrir que antaño las aguas que rodean Japón, desde la península de Kamchatka, las islas Kuriles, las islas de Sajalín y la costa de la península de Corea hasta diversas zonas costeras del archipiélago japonés, eran hogar del león marino japonés, y que hasta mediados del periodo Meiji (1868-1912) estos animales también se podían encontrar cerca de Tokio, en las penínsulas de Bōsō y Miura y en las islas Izu. Además quedé totalmente fascinada por los cuadros de leones marinos del pintor del periodo Edo (1603-1868) Hasegawa Settan.
Dibujo de 1822 de un león marino que apareció muerto junto al mar en la aldea de Tōbō, Matsuura, en la provincia de Hizen, la actual ciudad de Karatsu en la prefectura de Saga; realizado por el pintor oficial del dominio de Karatsu, Hasegawa Settan. (Cortesía del Archivo Digital de los Archivos Nacionales de Japón)
Durante la era Meiji la caza excesiva y la contaminación de las aguas llevaron al león marino japonés al borde de la extinción. Es una pena que un animal de aspecto tan encantador, que hasta hace poco habitaba las zonas costeras de todo Japón, ya ni siquiera pueda verse.
Desde entonces sigo el rastro de esos leones marinos que existían antes en el país.
Buscando en internet, me topé con un artículo de periódico en el que se mencionaba que en la Universidad de Kyūshū se había encontrado un león marino disecado que había estado en un acuario de Fukuoka a finales del periodo Meiji. Al parecer se trataba de un león marino japonés. También me fascinó la historia de la bisnieta del director de ese acuario, que fue quien descubrió el animal disecado cubierto de polvo y lo limpió.
Aunque sabía que ya resulta imposible ver leones marinos japoneses vivos, no pude por menos que viajar a Fukuoka para averiguar un poco más sobre la relación entre estos animales y los seres humanos.
El traslado del campus revela un tesoro
La Universidad de Kyūshū se trasladó del barrio de Hakozaki, en el lado este de la bahía de Hakata, al campus de Ito, en el lado oeste, durante un periodo de trece años a partir de 2005, para hacer frente a problemas como el envejecimiento de las instalaciones y la dispersión del campus.
En el verano de 2018, durante las fases finales del traslado, Hanada Noriko, propietaria de la cafetería del Acuario de Hakozaki, cerca del campus, oyó decir a un funcionario de la Universidad de Kyūshū que entre los trastos había una figura extraña, cubierta de polvo. Al parecer era un viejo animal disecado. De pronto Hanada tuvo la corazonada de que era el león marino que había estado en el acuario.
El bisabuelo de Hanada, Kubota Tomotoshi, trabajó en la Estación Experimental Pesquera antes de ayudar a fundar el Acuario de Hakozaki, inaugurado en 1910, y se convirtió en su segundo director. Se dedicó al desarrollo y la promoción del acuario y trabajó como director hasta su cierre en 1935.
Kubota Tomotoshi, director del Acuario de Hakozaki, con su esposa. (Cortesía de Hanada Noriko)
El edificio fue financiado por notables locales y construido como “lugar permanente para que los ciudadanos lo disfruten para siempre” – 24 de marzo de 1910, fecha de inauguración del acuario. (Cortesía de Hanada Noriko)
Preservar los recuerdos y registros del acuario
Hanada abrió la cafetería del Acuario Hakozaki en 2009, cuando ya se había decidido trasladar el campus de la Universidad de Kyūshū; eligió Hakozaki como ubicación de su local porque quería transmitir la historia de la ciudad como balneario representativo de Fukuoka, que había crecido y se había desarrollado junto con la universidad.
La cafetería debe su nombre, Hakozaki Suizokukan Kissaten (“cafetería del acuario de Hakozaki”), al acuario del que fuera director su bisabuelo. “Cuando busqué en internet más información sobre el lugar descubrí que era un ‘acuario fantasma’; la gente se preguntaba si realmente había existido, porque parecía haber desaparecido de los registros y de la memoria. Quizá yo fuera la última persona con algo de información, así que pensé que tenía que documentarla como era debido”.
Gracias en parte al nombre, Hanada ha podido ir recopilando información poco a poco.
Hanada sostiene tazas originales inspiradas en leones marinos, encargadas a un ceramista. (© Michiko Hayashi)
En el interior del local se exponen materiales de diversos formatos sobre el Acuario de Hakozaki. (© Michiko Hayashi)
Hanada se enteró por su familia de que habían donado dos leones marinos disecados, que habían sido muy populares en el acuario en vida, uno a una escuela primaria local y otro a la Universidad de Kyūshū.
Cuando se enteró de que el edificio de la escuela primaria iba a ser renovado, quiso echar un vistazo a aquel león marino disecado, pero ya hacía tiempo que se habían deshecho de él. Hanada pensó que no podía permitir a la universidad que desechara el animal disecado, y siguió recopilando información sobre los leones marinos y esperando una oportunidad para poder encontrar otro. Fue precisamente por eso que llegó a sus oídos una estupenda noticia: un funcionario de la Universidad de Kyūshū había encontrado un ejemplar disecado.
En una caja de pertenencias de su bisabuelo encontró una anotación sobre un “león marino” en un cuaderno. (© Michiko Hayashi)
De Dōbutsu ebanashi (Cuentos de animales), otro legado del bisabuelo; escrito por el biólogo Ishikawa Chiyomatsu y Fujisawa Morihiko, e ilustrado por Tominaga Katsushige, un famoso pintor de Tokushima; Nakanishiya Shoten, 1915. (© Michiko Hayashi)
Hanada se ofreció de inmediato para ayudar a limpiar aquel viejo espécimen de taxidermia de la universidad. Mientras le quitaba el polvo y la suciedad, descubrió que no estaba en tan mal estado como esperaba. “El pelaje estaba en buenas condiciones, y daba gusto acariciarlo. Parecía que lo habían cuidado con esmero, cuando estaba en el acuario. Había pensado mucho en aquel león marino en concreto desde que me enteré acerca de su taxidermia, y como bisnieta me sentía responsable de él, así que me sentí muy aliviada al ver su estado”.
“Cuando vi en persona a este estupendo animal, me sentí extrañamente unida a él”, dice Hanada Noriko. (© Michiko Hayashi)
El Fukuoka Nichinichi Shimbun (predecesor del actual Nishi Nippon Shimbun) del 25 de marzo de 1910, el día siguiente a la inauguración del Acuario de Hakozaki, informaba sobre los dos leones marinos con que contaba su gran tanque. “Uno es de Corea, pesa unos 48 kg, está bien acostumbrado a la gente y realiza trucos sencillos. El otro, de Sajalín, acaba de ser capturado y es fogoso, muerde los barrotes de hierro de la tapa y gruñe cuando la gente se acerca; pesa unos 100 kg”.
No queda documentación sobre la época en la que estaba en el acuario el león marino disecado hallado en la Universidad de Kyūshū. Sin embargo, las postales del acuario recogidas por Hanada muestran una foto de un león marino exactamente igual al animal disecado.
Parte de la colección de postales de Hanada del Acuario de Hakozaki. (© Michiko Hayashi)
Una decena de estos valiosos ejemplares en todo el país
El león marino disecado se encuentra ahora en el Museo de Investigación Integrada de la Universidad de Kyūshū, situado en el edificio principal de la antigua Facultad de Ingeniería de la Universidad Imperial de Kyūshū. Debido a reformas, actualmente solo ciertas zonas están abiertas al público, como las salas de exposición permanente, pero en las jornadas de puertas abiertas del museo que se celebran cerca de una vez al año los visitantes pueden ver el león marino disecado.
El profesor asociado Maruyama Munetoshi, del Museo de Investigación Integrada de la Universidad de Kyūshū, cree que “aunque no estamos seguros al cien por cien, las pruebas circunstanciales y la cronología son casi concluyentes: se trata de un león marino japonés”.
En la actualidad solo existen diez ejemplares disecados en Japón que hayan sido identificados como leones marinos japoneses. “Si este también se identifica como león marino japonés, resultará extremadamente valioso. En colaboración con voluntarios, nos gustaría estudiar la posibilidad de llevar a cabo investigaciones detalladas en el futuro, que incluyan análisis de ADN y radiografías”, dice Maruyama.
El profesor asociado Maruyama Munetoshi, del Museo de Investigación Integrada de la Universidad de Kyūshū, junto a un cartel con la fotografía del león marino japonés, en la entrada de la galería de especímenes de taxidermia. (© Michiko Hayashi)
Placa creada para la exposición en el museo. (© Michiko Hayashi)
Hanada también pidió al pianista Kawai Takuji, que da conciertos en la cafetería del Acuario de Hakozaki, que escribiera una canción sobre el tema de los leones marinos. Ella misma escribió la segunda estrofa de la canción, que dice: “Orgullo del museo de Hakozaki, el león marino sigue aquí, un tesoro para todos nosotros”.
Hanada espera que el renovado Museo de Investigación Integrada de la Universidad de Kyūshū, que reabrirá sus puertas dentro de cuatro o cinco años, sea un espacio que conecte la historia y el futuro.
Vista exterior de la cafetería del Acuario de Hakozaki. Actualmente, la cafetería no está abierta al público y se alquila como espacio para eventos. (© Michiko Hayashi)
Tras la entrevista en Fukuoka busqué de nuevo información en documentos, y descubrí que el Fukuoka Nichinichi Shimbun del 31 de marzo de 1910, una semana después de la inauguración del Acuario de Hakozaki, informaba de que un león marino de Sajalín había dado a luz el día 30. Además, en Nihon jūruizu zetsu (Glosario ilustrado de animales japoneses; 1953), escrito por Kuroda Nagamichi, uno de los fundadores de la Sociedad de Mamíferos de Japón, encontré una descripción de un león marino de Takeshima que se mantenía en el Acuario de Hakozaki.
Ahora resulta difícil saber cuántos leones marinos hubo durante los 25 años de existencia del Acuario de Hakozaki, y cómo llegó cada uno de ellos hasta allí. ¿La leona marina disecada del Museo de Investigación Integrada de la Universidad de Kyūshū procedía de Corea, de Sajalín o de Takeshima? Los futuros análisis de ADN y avances en la investigación sobre el león marino japonés serán sin duda de gran interés al respecto.
De los varios leones marinos japoneses disecados que he visto hasta ahora, éste en particular parecía tener una expresión apacible y tranquila. Sin embargo, cuando lo observé desde varios ángulos para fotografiarlo resaltaban ciertos puntos de la taxidermia que hacían que pareciera estar llorando.
© Michiko Hayashi
La tragedia de un animal marino extinguido
Se dice del león marino japonés que es un animal aún más trágico por haberse extinguido antes de que pudieran estudiarse su ecología y morfología. Es un milagro que este espécimen disecado, olvidado durante tanto tiempo, se descubriera cuando se trasladó el campus, y que Hanada, con tan estrecha relación con esa especie, lo “devolviera a la vida”.
Espero que pueda conservarse de forma adecuada, se investigue exhaustivamente su origen, se realicen estudios académicos sobre él y se pongan a disposición del público, para que todos podamos aprender sobre las especies en peligro de extinción y la biodiversidad a través de esta taxidermia.
El edificio principal de la antigua Facultad de Ingeniería de la Universidad Imperial de Kyūshū, donde se encuentra el Museo de Investigación Integrada de la universidad, fue registrado como Bien Cultural Material de Japón en la primavera de 2023. (© Michiko Hayashi)
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: taxidermia de una leona marina japonesa conservada en el Acuario de Hakozaki.)
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