Niños extranjeros rezagados y escuelas sin recursos para acogerlos
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El aprendizaje lingüístico es imprescindible para el desarrollo infantil. Sin embargo, Japón está tardando en preparar los recursos necesarios para enseñar el idioma del país a los hijos de estos nuevos ciudadanos. Los datos apuntan a que solo en las escuelas públicas hay unos 70.000 alumnos que tiene un dominio suficiente del idioma.
Se dispara el número de extranjeros que llegan acompañados de su familia
Según la Agencia de Servicios Migratorios, a finales de 2024 Japón contaba con una población extranjera de 3.769.000 personas, un aumento de 358.000 respecto al año anterior y de 1,8 veces más que hace diez años.
El tipo de visado que prolifera rápidamente es el de Ingeniero/Especialista en Humanidades/Negocios Internacionales (abreviado como Gijinkoku), que cubre una amplia gama de trabajos como el de técnico, intérprete, diseñador y profesor de idiomas. Las estadísticas sobre contratación de trabajadores extranjeros del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar revelan que el número de personas que poseen este estatus de residencia se multiplicó por 3,9 en 10 años, ascendiendo a 411.000 en 2024.
Las personas con el visado Gijinkoku tienen el derecho a solicitar el reagrupamiento familiar, al igual que los profesores de universidad, los abogados y los contables. Lógicamente, con ello aumenta el número de menores de nacionalidad extranjera que residen en Japón. Estos cambios estructurales son el motivo por el que urge abordar la enseñanza del idioma japonés para niños extranjeros.
Según cifras del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, en el año fiscal 2024 el número de alumnos de nacionalidad extranjera matriculados en escuelas públicas fue de 129.000, lo que supuso un aumento del 9 % respecto al año anterior.
El problema es que, debido a la falta de personal para enseñarles japonés en la mayoría de los centros educativos, cada vez son más los alumnos extranjeros que crecen sin llegar a dominar suficientemente el idioma. Esas carencias en la adquisición de las competencias lingüísticas, que son la base de la comunicación, además de afectar a las posibilidades de acceder a estudios superiores y encontrar trabajo, aíslan a los afectados dentro de su comunidad.
Unos 70.000 menores necesitan ayuda para aprender japonés
Según datos del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, en el año fiscal 2023 los alumnos que requerían apoyo para el aprendizaje del idioma en las escuelas públicas rondaban los 70.000, casi duplicando la cifra de diez años atrás.
En la ciudad de Matsudo (prefectura de Chiba), que linda con Tokio, 23.000 de los aproximadamente 500.000 habitantes empadronados a finales de 2024 eran extranjeros. Ante esta realidad, desde el año fiscal 2022 el Comité Educativo municipal estableció las llamadas Nihongo Room (‘aulas de japonés’) en centros de primaria con al menos 18 alumnos que requirieran apoyo lingüístico para impartir su docencia en aulas separadas. En 2025, 15 de las 45 escuelas del municipio (un 30 %) habían implementado el sistema. Desde 2024, la ciudad dispone también de una escuela preparatoria donde se ofrece a los niños extranjeros de la zona un curso intensivo de 20 días antes de que empiecen la escuela para enseñarles cosas imprescindibles para la vida escolar, como a saludar o a comunicar cómo se encuentran. El Comité Educativo ha asignado a 33 trabajadores y 37 voluntarios remunerados a estos programas.
Cabe señalar que Matsudo es especialmente generoso con los recursos que dedica al apoyo lingüístico comparado con otros municipios. En zonas como el área metropolitana de Tokio y la prefectura de Aichi, la abundancia de niños que necesitan dicha ayuda y su concentración en ciertos centros facilita que las escuelas emprendan este tipo de iniciativas.
Empeora la situación en las escuelas de provincias
Actualmente el problema se está agravando particularmente en las zonas de provincias, donde los niños extranjeros residentes se hallan diseminados en áreas más extensas. Analizando la evolución por prefecturas del número de menores que necesitaban ayuda para aprender japonés entre 2021 y 2023, se observan las siguientes tasas de crecimiento (por orden de mayor a menor). Tottori encabeza la lista, con un crecimiento de 2,4 veces, pasando de 18 a 44 alumnos. Le siguen Ōita (de 50 a 114) y Kōchi (de 12 a 27), ambas con 2,3. Y también empatadas con 1,9, están Kagoshima (de 28 a 53) y Saga (de 40 a 74). Como el número de niños es muy inferior que en las zonas urbanas más pobladas y cuesta conseguir personal para ofrecerles el apoyo necesario, las medidas de los ayuntamientos acaban siendo insuficientes.
En el año fiscal 2023, 9.241 escuelas primarias y secundarias de todo Japón ―en torno a un 30 % del total― tenían matriculados alumnos extranjeros que requerían apoyo lingüístico. Según Wakabayashi Hideki, profesor asociado invitado de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad de Utsunomiya que se especializa en la educación de niños extranjeros, en el 70 % de las escuelas mencionadas solo hay entre 1 y 4 alumnos de estas características. Se trata de una situación de auténtica dispersión.
Al analizar los niños que necesitan apoyo para aprender japonés por su idioma materno, vemos que los más numerosos son hablantes de portugués que principalmente forman parte de la comunidad nikkei de Brasil. Por otro lado, destacan por su rápido aumento los hablantes nativos de chino, tagalo, vietnamita y, en algunas regiones, nepalí y birmano.
“Si hay pocos niños que lo necesiten en la escuela, es difícil que el problema se tenga en cuenta y el municipio no puede hacerse con el presupuesto y el personal necesarios. En la práctica, es el tutor de la clase quien se ve obligado a encargarse con sus propios medios. El problema se agrava cuando hay varios niños con distintos idiomas maternos”, apunta el profesor Wakabayashi.
Muchos niños no son capaces de seguir las clases en japonés solo con la educación que reciben en la escuela. Por eso en las ciudades cada vez hay más aulas de japonés extraescolares organizadas por entidades privadas, ONG o Gobiernos locales para complementar la enseñanza de la escuela. En contrapartida, algunas regiones carecen de este tipo de recursos adicionales.
El Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología publicó la guía Trámites para acoger a alumnos extranjeros y, desde el año fiscal 2018, incluye explícitamente el apoyo lingüístico en la guía curricular. Aunque existen unos criterios para la asignación del profesorado a nivel nacional, el Gobierno central deja a criterio de los municipios la distribución de personal en función de la situación real y la gestión de las aulas de japonés de la zona, limitándose a facilitar financiación.
Las limitaciones de las Administraciones locales
Antes del problema de la enseñanza del japonés, está el de la falta de escolarización. En el año fiscal 2023 había 970 menores de nacionalidad extranjera que no iban a la escuela primaria o secundaria a pesar de estar en edad escolar, un 24,6 % más que en el año anterior. El Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología estima que, incluyendo a los niños cuya situación escolar se desconoce, 8.601 se hallan en riesgo de no escolarización.
La Constitución de Japón garantiza a los niños el derecho de acceder a la educación y asigna a los tutores legales la obligación de escolarizarlos. Pero solo se aplica a los menores que poseen la nacionalidad japonesa. Son los derechos de la Carta Internacional de los Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño los que garantizan a los niños extranjeros la posibilidad de acceder a la misma educación que los japoneses si desean escolarizarse.
En 2023 el Instituto Nacional de Investigación de Población y Seguridad Social estimó que el número de extranjeros en Japón alcanzaría los 9,39 millones en 2070, representando un 10 % de la población. Sin embargo, el flujo de residentes de otras nacionalidades supera con creces las previsiones y es muy probable que se llegue a dicho porcentaje en 2050.
Menju Toshihiro, profesor invitado de la Universidad Internacional de Kansai y experto en la integración de extranjeros en Japón, señala: “En Japón se tiene muy poco en cuenta el desarrollo de una infraestructura social orientada a los residentes extranjeros. Por eso el sistema educativo para sus hijos se deja en mano de las Administraciones locales y las escuelas, lo que genera grandes desigualdades entre regiones. El Gobierno debe dictar unas políticas claras para reorganizar el sistema educativo y formar a los niños extranjeros, que serán la mano de obra que sustente el país en el futuro, al mismo nivel de competencias que a los japoneses”.
(Traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Pixta.)
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