‘Kurokawa no onnatachi’: un documental sobre la explotación sexual de jóvenes japonesas en Manchuria

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El ejército japonés abandonó a sus colonos en Manchuria hacia el final de la guerra; víctimas de saqueos y agresiones por parte de soldados soviéticos y lugareños, se vieron obligados a entregar a sus hijas para “entretenimiento sexual”. Entrevistamos a Matsubara Fumie, directora de un documental sobre el valiente testimonio de esas mujeres.

La verdad no contada sobre los pioneros de Manchuria

En la fase final de la Segunda Guerra Mundial, en la que Japón sería derrotado de forma decisiva, la Unión Soviética rompió unilateralmente el Pacto de Neutralidad Soviético-Japonés en la madrugada del 9 de agosto de 1945 e invadió Manchuria, en el noreste de la China actual.

En aquella época, más de 900 grupos de “pioneros de Manchuria” habían sido enviados a la región desde diversas partes de Japón como parte de un proyecto patrocinado por el Estado, y se habían asentado así cerca de 270.000 personas. Los miembros de esos grupos eran reclutados principalmente entre los segundos y terceros hijos de granjeros empobrecidos tras la Gran Depresión.

Sin embargo, lo de “pionero” no era más que un nombre; equivalía en realidad a arrebatar a la población local tierras previamente asentadas. Se cuenta que aquellos nuevos asentamientos tenían el propósito subyacente de convertir la tierra en una base de suministro para soldados y logística en preparación de la invasión soviética.

El grupo Kurokawa de pioneros que se estableció en Tao Lai Shou, Manchuria (actual Songyuan, provincia de Jilin, China) en 1941. (© TV Asahi)
El grupo Kurokawa de pioneros que se estableció en Tao Lai Shou, Manchuria (actual Songyuan, provincia de Jilin, China) en 1941. (© TV Asahi)

Sin embargo, cuando comenzó realmente la invasión soviética, el ejército japonés de Kwantung fue derrotado y los residentes japoneses que quedaron atrás fueron víctimas de saqueos y asaltos. Fueron atacados no solo por los soldados soviéticos, sino también por los manchúes a los que habían arrebatado sus hogares y tierras, y algunos pueblos enteros optaron por suicidarse en masa. El número de inmigrantes pioneros que murieron, por inanición, epidemias y otras causas, ascendió a unos 80.000.

Alrededor de 600 personas de la aldea de Kurokawa (actual ciudad de Shirakawa), en la prefectura de Gifu, también se habían asentado en la zona. En medio de este caos, los colonos de Kurokawa se vieron obligados a tomar la difícil decisión de renunciar a sus hijas a cambio de protección y alimentos de los soldados soviéticos. Durante un periodo de unos dos meses, 15 mujeres solteras mayores de 18 años fueron obligadas a participar en “entretenimientos sexuales”.

El emplazamiento del centro de “entretenimientos”, en la actualidad. (© TV Asahi)
El emplazamiento del centro de “entretenimientos”, en la actualidad. (© TV Asahi)

Un año después del final de la guerra, los 451 miembros supervivientes del grupo de pioneros regresaron por fin a su tierra. Las mujeres, que habían sido sometidas a aquel “entretenimiento sexual”, se convirtieron en blanco de calumnias y ya no se les permitió permanecer en el pueblo. Algunas se casaron en otras tierras, ocultando su pasado, mientras que otras murieron solteras.

Después de la guerra, todos aquellos que conocían la tragedia cerraron la boca, y durante muchos años los hechos nunca se revelaron. Sin embargo, casi 70 años después del final de la guerra, esas mujeres empezaron a hablar.

Mujeres que rompen el silencio

Las primeras en hablar en público del tormento que habían sufrido fueron Yasue Yoshiko y Satō Harue. Lo hicieron en noviembre de 2013, durante la “conferencia periódica de narradores” celebrada en el Museo Conmemorativo de la Paz para Pioneros de Manchuria (pueblo de Achi, prefectura de Nagano).

En 2013 Yasue Yoshiko reveló la verdad sobre el “entretenimiento sexual” de posguerra en el Museo Conmemorativo de la Paz para Pioneros de Manchuria, en Nagano (Japón). (© TV Asahi)
En 2013 Yasue Yoshiko reveló la verdad sobre el “entretenimiento sexual” de posguerra en el Museo Conmemorativo de la Paz para Pioneros de Manchuria, en Nagano (Japón). (© TV Asahi)

Yoshiko, la mayor de las víctimas y la que soportó más agresiones que ninguna de ellas en defensa de las más jóvenes, murió en 2016. Harue fue entrevistada por la NHK en 2017; su documental obtuvo una gran repercusión.

Desde entonces, ha recibido cada vez más entrevistas, principalmente de periódicos locales; en agosto de 2018, su “reunión testimonial” en el Salón Cívico de Gifu fue ampliamente cubierta por el periódico Asahi Shimbun.

Satō Harue en 2019. (© TV Asahi)
Satō Harue en 2019. (© TV Asahi)

Matsubara Fumie, directora del documental Kurokawa no onna tachi (Las mujeres de Kurokawa), recuerda que leyó el artículo y le impactó la fotografía de Harue, que entonces tenía 93 años.

“En la expresión de su rostro, con aquella boca que era un trazo recto, percibí una gran voluntad y convicción. Se suele decir que cuando te queda poco tiempo de vida puedes hablar de todo, pero creo que no es tan fácil. La mayoría de la gente piensa en mantener ciertas cosas ocultas hasta el final, y llevárselas a la tumba. Es increíble que ella pudiera hablar de este tema en público, de aquella manera. Me intrigaba saber qué clase de persona era y escuchar lo que tenía que decir”.

Matsubara Fumie, la directora de Kurokawa no onna tachi. (Fotografía de nippon.com)
Matsubara Fumie, la directora de Kurokawa no onna tachi. (Fotografía de nippon.com)

Tres meses después Matsubara tuvo por fin la oportunidad de entrevistarla: en noviembre de 2018 se colocó una inscripción en piedra, en los terrenos del santuario de Sakurada, en Kurokawa (Shirakawa), en la que se afirmaba que las jóvenes del asentamiento de Kurokawa habían sido víctimas de “entretenimiento sexual”, y se celebró una ceremonia de inauguración para conmemorar la ocasión.

En el recinto se halla una estatua de Jizō Bosatsu (Ksitigarbha), con la inscripción “Monumento a las Doncellas”. Esta estatua se erigió en 1982 con donativos de voluntarios, como homenaje a las mujeres que fueron obligadas a dedicarse al “entretenimiento sexual” en los asentamientos de pioneros, pero no ofrecía ninguna explicación al respecto. 36 años después se añadió finalmente una inscripción con esa explicación, al lado de la estatua.

En noviembre de 2018 se instaló una inscripción (derecha) junto al Monumento a las Doncellas. (© TV Asahi)
En noviembre de 2018 se instaló una inscripción (derecha) junto al Monumento a las Doncellas. (© TV Asahi)

Conocer los hechos históricos

Durante un programa de noticias se emitió un vídeo de unos dos minutos con imágenes de la inauguración de esa inscripción. Esto impulsó a Matsubara a continuar su cobertura de la historia, que más tarde se convirtió en un documental de televisión de una hora de duración. El hecho de que mucha gente viniera a visitar Harue desde todo el país fue también muy inspirador, asegura, para alguien que había estado involucrado en la cobertura de noticias como reportera y directora durante muchos años.

“Me conmovió saber que una acción valiente como la de Harue podía lograr conmover tanto a la gente. Pensé que yo también tenía que hacer algo. La convirtiera o no en película, sentí que tenía que rodar aquella historia”.

Así fue como el año siguiente, en 2019, entrevistó uno tras otro a Harue y los otros miembros del grupo que vivieron en primera persona aquella época, para averiguar la verdad, los antecedentes y las circunstancias de tristemente famoso “entretenimiento sexual”.

“Ante todo, lo que quería retratar era la valentía de estas mujeres. A pesar de todo lo que ha pasado, Harue se ha enfrentado a su pasado, sin sucumbir ante otros más fuertes, y ha hablado, utilizando su verdadero nombre y rostro. Me conmovió su valor, su determinación y su forma de vida. Quería compartir con el mayor número de personas posible todo lo que ella dejó atrás, todo lo que consiguió”.

Yasue Reiko durante una entrevista en 2019. Ni siquiera dio su nombre en ese momento. (© TV Asahi)
Yasue Reiko durante una entrevista en 2019. Ni siquiera dio su nombre en ese momento. (© TV Asahi)

Yasue Reiko, una de las tres víctimas supervivientes, también fue entrevistada, pero su nombre y su rostro tuvieron que mantenerse confidenciales en ese momento.

“Ni siquiera quería regresar a Kurokawa. También dijo que no tenía nada que ver con la creación de la inscripción en el santuario. Dio un testimonio muy valioso, pero recuerdo que tuve mucho cuidado, porque pensé que cualquier pregunta que le hiciera le haría daño. Se notaba que había puesto una barrera doble o triple en torno a su corazón”.

Otro tema que Matsubara consideró importante fue la transmisión de hechos históricos. Harue y otras mujeres fueron víctimas de una brutal violencia sexual y se sacrificaron literalmente para proteger su aldea, pero durante mucho tiempo después de la guerra se ignoró este hecho. Fujii Hiroyuki, el cuarto presidente de la Asociación de Familiares de Pioneros, que trabajó muy duro para poder crear la inscripción, se sentía muy responsable de ello. Era hijo de un miembro del grupo que había servido como “enlace” para llamar a las mujeres en el centro de “entretenimiento” de Manchuria.

Fujii Hiroyuki, presidente de la Asociación de Familiares de Pioneros, tardó muchos años en crear la inscripción. (© TV Asahi)
Fujii Hiroyuki, presidente de la Asociación de Familiares de Pioneros, tardó muchos años en crear la inscripción. (© TV Asahi)

“Los pecados de la generación de los padres los expía la generación de los hijos. Ven los errores cometidos por sus padres y registran una versión desfavorable de la historia. Siento una cierta redención en el hecho de que hayan hecho esto”.

En el acto de inauguración de la inscripción, a Hiroyuki le tembló la voz al disculparse ante Harue y los demás, a lo que Yasue Izumi, hijo de la fallecida Yoshiko, respondió, en una desgarradora escena: “No te corresponde a ti disculparte”. Las palabras pesan, ya que sugieren que es el Estado japonés el que debe reflexionar sobre su fracaso a la hora de resumir su historia.

La dignidad reclamada desde dentro

Poco después de la emisión del documental, se produjo la pandemia de la COVID-19. A menudo Matsubara perdía el contacto con la gente de Kurokawa, pero tras ese periodo llegó también una noticia sorprendente: en octubre de 2023, Yasue Reiko se puso en contacto con Hiroyuki para decirle que la directora podía reunirse con ella.

“Una vez terminada la inscripción, Hiroyuki, por alguna razón, parecía descontento. Cuando le dije que era el final del proyecto, me contestó que aún no era el final. Tenía a Reiko en mente”.

Hiroyuki dijo que siempre había querido disculparse con Reiko, que no acudió a la ceremonia de presentación, pero cuando se puso en contacto con ella no había logrado verla; ella había alegado su mala salud y otros motivos, para ello.

“Cuando seguí a Hiroyuki para ver a Reiko, me sorprendió ver que su humor y su forma de hablar habían cambiado por completo con respecto a cuatro años antes. Había recuperado la sonrisa, tenía una expresión más suave, como otra persona, e incluso podía contar chistes”.

Yasue Reiko invita a Hiroyuki a hablar con una expresión suave en el rostro. (© TV Asahi)
Yasue Reiko invita a Hiroyuki a hablar con una expresión suave en el rostro. (© TV Asahi)

Su rostro no había aparecido en la entrevista de 2019. Aunque solo podemos vislumbrar a la Reiko de antes por medio de fotografías, estas transmiten con gran dolor la profunda tristeza grabada en su expresión deprimida. Lo que la hizo cambiar fue una carta de su nieta.

“Durante mucho tiempo, Reiko ni siquiera pudo contárselo a su familia y se guardó su dolor para sí misma. Pero cuando se dio cuenta de que había personas que comprendían ese dolor y estaban orgullosas de su existencia, por fin pudo volver a sonreír. Restaurar la dignidad es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no resulta nada fácil hacerlo en realidad. Para mí fue una oportunidad única verlo hecho realidad”.

El mensaje antibélico que emana de la elocuente boca de Reiko resuena con un peso que va mucho más allá de los meros eslóganes. Al final de la película aparece Mizuno Tazu, quien jamás se había presentado en público entre las víctimas supervivientes, transmitiendo unas palabras con fuerza.

En una conferencia narrativa en el Museo Conmemorativo de la Paz para Pioneros de Manchuria en 2013. Mizuno Tazu (centro) no habló, pero le confió todo a Yasue Yoshiko, la segunda por la izquierda.
En una conferencia narrativa en el Museo Conmemorativo de la Paz para Pioneros de Manchuria en 2013. Mizuno Tazu (centro) no habló, pero le confió todo a Yasue Yoshiko, la segunda por la izquierda.

El espectacular final de una vida

El hecho de que estas mujeres pudieran hablar abiertamente tuvo que deberse a la presencia de Yasue Yoshiko y Satō Harue, que también habían tomado la iniciativa. Harue falleció en enero de 2024 a los 99 años. Su lecho de muerte aparece en la película.

Mientras Harue intenta exhalar su último suspiro, Yasue Kikumi, que ha estado a su lado desde sus días en Manchuria, habla con ella. Kikumi era una chica joven en aquella época, por lo que se libró de las agresiones sexuales, y se encargaba de calentar los baños en el centro de “entretenimiento”. Es una persona que, más que nadie, ha sentido los sacrificios realizados por sus “hermanas” en su nombre, y siente un profundo agradecimiento y respeto por ellas. La cámara capta los últimos momentos de Harue cuando se marcha, reconfortada por sus palabras. Nunca ha habido una experiencia visual más intensa.

Yasue Kikumi (izquierda), gran admiradora de Harue, también se anima al verla. (© TV Asahi)
Yasue Kikumi (izquierda), gran admiradora de Harue, también se anima al verla. (© TV Asahi)

La valentía de esas mujeres, la transmisión de hechos históricos y el restablecimiento de la dignidad: con estos temas como corazón de la película, el material rodado debía presentarse al mundo como una sola película. La directora Matsubara lo sintió como un gran deber. Haber conocido a Harue y presenciado sus últimos días fue la mayor fuerza motriz de la película.

“Harue evitó que sus trágicas experiencias quedaran enterradas en la oscuridad de la historia. Y lo hizo sin resentirse, sin culparse ni luchar, sino respetando la posición de los demás. Por eso la siguiente generación ha podido disculparse con sinceridad. Y por eso ha vivido casi un siglo. Es sencillamente increíble, tratándose de un solo ser humano. La historia y las cuestiones de género son importantes, por supuesto, pero yo, en lo personal, respeto sobre todo esa forma de vida”.

(© TV Asahi)
(© TV Asahi)

Texto: Matsumoto Takuya (nippon.com)

Información de la película

Página web oficial (en japonés): https://kurokawa-onnatachi.jp/

Tráiler

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: fotograma de Kurokawa no onna tachi. Satō Harue, en la primera fila, la primera por la derecha, y otras 15 mujeres solteras fueron obligadas a ofrecer “entretenimiento sexual” a soldados soviéticos – © TV Asahi.)

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