Explorando la costa de Kamakura, la única de las tres antiguas capitales de Japón que da al mar

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Kamakura (Kanagawa) es la única de las tres antiguas capitales de Japón que da al mar. Con siete kilómetros de costa, la ciudad no solo es famosa como meca del surf, sino que también destaca por sus múltiples atractivos propios de la cultura japonesa.

Una playa “purificadora” convertida en meca de los deportes acuáticos

A diferencia de Kioto y de Nara, Kamakura es la única de las tres antiguas capitales en la que el mar convive con la zona histórica, que alberga templos budistas y santuarios sintoístas.

Vista de la playa Shichirigahama  y, al fondo, la península de Miura.
Vista de la playa Shichirigahama y, al fondo, la península de Miura.

En Japón existe desde tiempos antiguos la costumbre de emplear agua fría para purificar el cuerpo si uno se dedica a labores religiosas. Este rito se denomina misogi o mizugori, en función del credo. La forma simplificada de llevar a cabo la purificación consiste en echarse encima el agua empleando un recipiente de madera denominado oke; sin embargo, las abluciones ortodoxas tienen lugar en el mar o en un río.

Un grupo de sacerdotes sintoístas en taparrabos se purifica el cuerpo en el mar.
Un grupo de sacerdotes sintoístas en taparrabos se purifica el cuerpo en el mar.

Incluso el propio Minamoto no Yoritomo, fundador del shogunato de Kamakura, se purificaba en las aguas de la playa Maehama (la actual Yuigahama) antes de ir a rezar a los santuarios de Hakone e Izusan, en cuyas deidades creía fervientemente. Por otra parte, los sacerdotes sintoístas se siguen bañando en la playa Yuigahama al amanecer el 14 de septiembre, primera de las tres jornadas del festival del santuario Tsurugaoka Hachiman. Esta parte de las festividades se conoce como hamaorishiki.

Pescadores y surfistas al amanecer en la playa Yuigahama.
Pescadores y surfistas al amanecer en la playa Yuigahama.

Si uno va a la playa Yuigahama en las primeras horas de un día normal y corriente, puede ver barcos de pesca dirigiéndose mar adentro. En esta zona se pescan grandes cantidades de alga wakame y de alevines (shirasu) de peces como la anchoa y la sardina, por lo que es fácil toparse con escenas típicas de las ciudades portuarias; una de ellas es el secado de las algas wakame en la playa.

Algas wakame secándose al sol en la playa de Koshigoe.
Algas wakame secándose al sol en la playa de Koshigoe.

Por otro lado, deportes acuáticos como el surf y la vela también tienen una gran presencia en esta zona. La costa de Shōnan, que se extiende desde Kamakura hasta Ōiso, es el primer lugar de Japón donde la gente empezó a bañarse en el mar; además, se considera la meca del surf. Así pues, en las primeras horas del día es muy común encontrarse con gente que no deja pasar la oportunidad de surfear antes de irse al trabajo.

Con un poco de suerte, es posible ver Enoshima con el llamado Fuji rojo de fondo.
Con un poco de suerte, es posible ver Enoshima con el llamado Fuji rojo de fondo.

En el parque marítimo de Kamakura, situado en Inamuragasaki, se puede disfrutar de una vista maravillosa al amanecer: Enoshima y el monte Fuji iluminado por el sol naciente se disputan el protagonismo. Además, en invierno hay días en los que se ve el llamado Fuji rojo; esto es, el monte, con la cima cubierta de nieve, teñido de rojo claro. Una vez que ya ha amanecido, el paisaje sigue resultando reconfortante y hace que uno hasta se olvide del paso del tiempo, con las olas rompiendo una tras otra sobre las rocas y generando espuma blanca.

Espuma marina en la playa Shichirigahama.
Espuma marina en la playa Shichirigahama.

Fuegos artificiales sobre el mar y atardeceres con encanto

En el extremo meridional de la playa Zaimozuka, que limita con la ciudad de Zushi en la zona suroccidental de Kamakura, un sinfín de piedras sale a la superficie cuando baja la marea y da la sensación de que se forma una isla. Esta área, llamada Wakaenoshima, alberga las ruinas portuarias más antiguas que se conservan en la actualidad, pues el muelle se construyó en 1232. De hecho, se cree que el puerto estuvo en funcionamiento hasta el período Edo (1603-1868); sin embargo, a día de hoy solo quedan los adoquines. Aunque su interés histórico es prácticamente nulo, muchas familias lo eligen por ser un lugar ideal para recoger moluscos cuando la marea está baja.

Wakaenoshima, Sitio Histórico de Japón.
Wakaenoshima, Sitio Histórico de Japón.

Sin duda alguna, el espectáculo pirotécnico que se celebra en verano es la ocasión que atrae a más gente a las playas de Kamakura. La costa de Shōnan acoge numerosos festivales de fuegos artificiales, entre los que se cuentan los de Zushi, Hayama, Chigasaki, Hiratsuka y Kamakura. Este último no destaca precisamente por su envergadura, pero sí por ser uno de los pocos en los que los juegos pirotécnicos se llevan a cabo “en el mar”, de ahí que todos los años se llene. Este efecto se consigue lanzando los fuegos artificiales, que son esféricos, desde unos barcos pesqueros que se alejan de la orilla y se adentran en el mar. Así pues, los fuegos estallan al momento de emerger a la superficie del agua. A diferencia de los lagos y los ríos, las olas marinas dificultan el lanzamiento de los fuegos, por lo que apenas hay espectáculos de este tipo en la costa.

La pirotecnia del Festival de Fuegos Artificiales de Kamakura dibujan semicírculos en la superficie marina.
La pirotecnia del Festival de Fuegos Artificiales de Kamakura dibujan semicírculos en la superficie marina.

Cuando termina el verano, temporada de mayor afluencia, la costa recupera la tranquilidad. Poco después va llegando el otoño y, con él, la estación de los atardeceres bonitos y las espigas de las gramíneas ondeando al viento. El ambiente propio de la quietud que reina hasta la primavera tiene también su aquel. Así pues, quien visite Kamakura en esta época podrá disfrutar al máximo de todos los atractivos que ofrece la antigua capital rodeada de mar.

Calma crepuscular en la playa Yuigahama.
Calma crepuscular en la playa Yuigahama.

Texto e imágenes: Harada Hiroshi.

Imagen del encabezado: Atardecer en la playa de Zaimozuka, desde donde se ven Wakaenoshima, Enoshima y el monte Fuji.

(Traducido al español del original en japonés)

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