Trump socava la relación EE. UU.-Japón — una entrevista con Yoshimi Shun’ya

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El presidente Donald Trump está causando revuelo en las relaciones con Japón. El profesor emérito de la Universidad de Tokio Yoshimi Shun’ya sostiene que la reaparición de Trump acelerará aún más el declive de Estados Unidos; nos habla de los posibles cambios en la relación entre ambos países, que antes parecía tan sólida.

Trump: lucha libre sin árbitro

En enero de 2025 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de vuelta en el poder tras cuatro años, consideró problemático el déficit comercial con Japón, que se había prolongado durante muchos años, y adoptó una política de restricción de las importaciones procedentes del país asiático mediante la imposición de elevados aranceles.

Las negociaciones diplomáticas entre Japón y Estados Unidos sobre los aranceles recíprocos continúan, pero es imposible predecir qué medidas adoptará el presidente Trump en el futuro, lo que obligará a Japón a tomar ciertas decisiones difíciles.

¿Cómo debe relacionarse Japón con un presidente problemático que promueve la política de América First (América primero) y ejerce tanta presión sobre otros países? El profesor Yoshimi Shun’ya, que impartiera clases como profesor visitante en la Universidad de Harvard entre 2017 y 2018, durante el primer mandato de Trump, señala que primero debemos preguntarnos quién es Trump.

El profesor Yoshimi Shun’ya.
El profesor Yoshimi Shun’ya.

“Se dice que el presidente Trump representa el nacionalismo estadounidense, pero lo que hace no es tanto ‘América primero’ como ‘yo primero’. Incita a la división de la sociedad estadounidense, o incluso del mundo, de manera que la situación le convenga. La esencia de su comportamiento es, por así decirlo, una especie de lucha libre sin árbitro. Ataca a su oponente, y cuando este contraataca, vuelve a contraatacar. Involucra incluso a los medios de comunicación y a las organizaciones internacionales para obtener el aplauso del público. Cualquier lugar se convierte en un cuadrilátero para ese combate, y los que le rodean, sin saber muy bien qué está pasando, se dejan llevar por su ritmo. Esto se ha tornado mucho más radical en este segundo mandato”.

El “fantasma del imperialismo” aparece en unos Estados Unidos en declive

El eslogan que el presidente Trump ha defendido desde su primer mandato es “MAGA”: Make America Great Again (hagamos grande de nuevo a Estados Unidos). ¿A qué época se refiere cuando habla de esa “gran América” del pasado?

Probablemente se refiera a los Estados Unidos de los cincuenta y sesenta, pero sus referencias a la soberanía sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, y el Canal de Panamá, así como su afirmación de que Canadá debería convertirse en el estado número 51, se asemejan más bien a la postura de los Estados Unidos de finales del siglo XIX y principios del XX.

“Se refiere a los Estados Unidos de los años 50 y 60, por supuesto, antes de la derrota en la guerra de Vietnam. Pero no es solo eso. En su discurso de investidura, Trump elogió al presidente William McKinley (en el cargo entre 1897 y 1901) y dio a entender que su política arancelaria se inspiraba en la de este. McKinley fue el líder de una época en la que Estados Unidos se imperializó de forma más descarada. En 1898, tras ganar la guerra hispano-estadounidense, se apoderó de Filipinas, Puerto Rico y Guam. Ese mismo año incitó un golpe de Estado proestadounidense en Hawái, y se anexionó el país como estado. En la segunda administración Trump está resurgiendo, por así decirlo, el fantasma de esa era imperialista, lo que coincide con los movimientos recientes de China, que está presionando en el Sudeste Asiático por cuestiones territoriales, y de Rusia, que ha invadido Ucrania”.

¿Por qué ha surgido en Estados Unidos, que hasta ahora se había autoproclamado “policía del mundo”, un presidente que defiende un expansionismo anacrónico? Yoshimi dice que tras ello se vislumbra el declive de Estados Unidos.

“Históricamente, el apogeo de la prosperidad de Estados Unidos se produjo entre los años veinte y sesenta. Tras la derrota en la guerra de Vietnam en los años setenta, su impulso decayó. A partir de la administración Reagan, en los años ochenta, la globalización avanzó en el marco del neoliberalismo y Estados Unidos pareció resurgir, pero también se agravaron las divisiones internas. La globalización solo enriqueció a una parte de la industria tecnológica y al sector financiero de Estados Unidos, mientras que la mayoría de los estadounidenses, que no pudieron beneficiarse de ella, se empobrecieron. En otras palabras, el país se dividió entre una América ‘ligera’ y próspera y una América ‘pesada’ en decadencia. Trump ha sabido aprovechar ese descontento y utilizarlo en su favor en las elecciones”.

Trump en pleno baile. (USA TODAY Network via Reuters Connect)
Trump en pleno baile. (USA TODAY Network via Reuters Connect)

Sin embargo, Yoshimi predice que Trump no solo no podrá insuflar nueva vida a Estados Unidos, sino que, por el contrario, solo logrará acelerar el ritmo de su declive. La fuente actual del poder de Estados Unidos es su economía globalizada, y fragmentar la red de la globalización mediante políticas de aranceles elevados es equivalente a estrangularse a sí mismos.

Los sentimientos de Japón hacia Estados Unidos oscilan como un péndulo

¿Cómo debería entonces abordar Japón su relación con Estados Unidos bajo la presidencia de Trump? La base de las actuales relaciones estables entre Japón y Estados Unidos es el fuerte sentimiento de afinidad que el pueblo japonés siente hacia Estados Unidos. En la Encuesta de opinión pública sobre asuntos exteriores realizada por la Oficina del Gabinete en 2024, el porcentaje de personas que “sienten” o “tienden a sentir” afinidad hacia Estados Unidos fue del 84,9 %.

Esta cifra se ha mantenido en un nivel alto, superior al 70 %, desde que se inició la encuesta en 1975, y desde la década de 2010 ha superado con frecuencia el 80 %. En los últimos diez años, esta cifra solo ha caído por debajo del 80 % durante los tres años del primer mandato de Trump, entre 2017 y 2019.

El profesor Yoshimi afirma que es importante prestar atención al modo en que han cambiado los sentimientos de los japoneses hacia Estados Unidos desde el inicio del segundo mandato de Trump.

“Aunque todavía no se han publicado los resultados de encuestas de opinión fiables realizadas por periódicos y otras instituciones en Japón, Trump ha hecho declaraciones y ha adoptado políticas injustificadamente duras hacia Japón, por lo que es probable que la simpatía que se tenía hacia EE. UU., que siempre había sido alta, haya disminuido considerablemente(*1). Con la continuación del Gobierno de Trump, es probable que la sensación de unidad que existía hasta ahora se haya debilitado considerablemente. Hasta ahora, más del 70 % o 80 % de la población tenía sentimientos proestadounidenses, por lo que el Gobierno y los políticos japoneses no podían distanciarse abiertamente de Estados Unidos. Si la opinión pública sufre un cambio radical, es posible que la política exterior japonesa, que hasta ahora se ha centrado exclusivamente en Estados Unidos, dé un giro significativo”.

En retrospectiva, se observa que los sentimientos de los japoneses hacia Estados Unidos han oscilado entre la simpatía y la hostilidad como un péndulo, a lo largo de los años.

A finales del periodo Edo (1603-1868), cuando la idea de “respetar al emperador y expulsar a los extranjeros” se convirtió en todo un eslogan, aumentó el nacionalismo antioccidental y se produjeron ataques contra extranjeros e incendios provocados. Tras la Restauración Meiji se produjo un cambio radical hacia una postura prooccidental, con el fin de promover la civilización y la modernización. Tras las guerras Sino-Japonesa (1894-1895) y Ruso-Japonesa (1904-1905), durante las cuales volvió a aumentar el nacionalismo, en la era Taishō (1912-1926) se fue aceptando el estilo de vida estadounidense a través del cine de Hollywood y del jazz.

Desde la década de 1930 hasta la Guerra del Pacífico Japón dio un giro radical hacia el antinorteamericanismo; el pueblo clamaba por la derrota de los “demonios occidentales”. Tras la derrota en 1945, se produjo un nuevo giro hacia el proamericanismo, y la cultura estadounidense se extendió por todos los rincones de la vida japonesa como símbolo de prosperidad.

La ola de antiglobalización alcanza también a Japón y Estados Unidos

Visto así, no parece nada seguro que la era en la que Japón y Estados Unidos parecen estar “integrados” vaya a continuar en el futuro.

“Edwin Reischauer, que ocupó el cargo de embajador en Japón desde 1961, consideraba que para que el sistema de seguridad entre Japón y Estados Unidos fuera estable era necesario fomentar un fuerte sentimiento proestadounidense entre los japoneses, por lo que presionó al Gobierno de Kennedy para que se comprometiera a reducir las bases militares estadounidenses en Japón y a devolver Okinawa en el futuro, con el fin de ganarse el apoyo de los japoneses. Si el presidente Trump continúa con sus políticas egoístas, los japoneses se alejarán de Estados Unidos y se intensificará el nacionalismo, y la gente se preguntará por qué tenemos que hacer siempre lo que dice Estados Unidos”.

El auge del nacionalismo, derivado de la reacción contra la globalización, es un fenómeno que se está produciendo no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. En los países europeos, los partidos políticos de derecha que promueven políticas xenófobas están ganando escaños, y en Japón, el partido Sanseitō, cuyo lema es “los japoneses primero”, logró un gran avance en las elecciones a la Cámara de Consejeros —la Cámara Alta— celebradas en julio. Por el momento no se observa que el nacionalismo japonés se esté orientando hacia el antiamericanismo, pero es posible que, de suceder algún acontecimiento concreto, la opinión pública dé un giro radical.

Mitin electoral para las elecciones al Consejo de julio de 2025. La política de inmigración fue uno de los temas clave - 3 de julio de 2025, distrito de Minato, Tokio. (Jiji Press)
Mitin electoral para las elecciones al Consejo de julio de 2025. La política de inmigración fue uno de los temas clave – 3 de julio de 2025, distrito de Minato, Tokio. (Jiji Press)

Con la llegada del presidente Trump, las relaciones entre Japón y Estados Unidos se han vuelto cada vez más inciertas. ¿Por qué los japoneses de la posguerra han seguido sintiendo una gran afinidad por Estados Unidos, con quien libraron una guerra tan encarnizada? En la segunda parte, el profesor Yoshimi nos explica los antecedentes históricos.

Continúa en la segunda parte: “La fuerza centrífuga” del siglo XXI – un nuevo camino independiente de la opinión de Estados Unidos.

Entrevista y texto: Igarashi Kyōji de Power News Co., Ltd. y Koizumi Kōhei.

Imágenes de la entrevista: Yokozeki Kazuhiro.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: el primer ministro japonés Ishiba Shigeru y el presidente estadounidense Donald Trump durante su primera cumbre, el 7 de febrero de 2025 – AFP/Jiji Press.)

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