La “fuerza centrífuga” del siglo XXI — un nuevo camino independiente de la opinión de Estados Unidos
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Con el regreso al poder de Trump van saliendo a la luz las tensiones entre Japón y Estados Unidos. En la historia de sus relaciones se ve un panorama muy diferente dependiendo de si se usa el punto de vista japonés o el estadounidense. ¿Por qué los japoneses de la posguerra buscaron la integración con su anterior enemigo?
Las 440.000 cartas que los japoneses enviaron a MacArthur
La derrota de Japón hace 80 años fue el mayor punto de inflexión en las relaciones entre Japón y Estados Unidos. Japón perdió su independencia, y quedó bajo el control del Cuartel General de las Fuerzas Aliadas (GHQ), dirigido por el comandante supremo Douglas MacArthur.
En uno de sus libros el profesor Yoshimi cita la obra Haikei makkāsā gensui sama (“El estimado general MacArthur”, de Sodei Rinjirō; Iwanami Gendai Bunko), que narra ciertos episodios impactantes de la época. En aquel entonces hubo muchos japoneses que escribieron cartas al general MacArthur; aunque se perdieron muchas, solo con las que quedaron registradas el número asciende a unas 440.000.
Muchas de las cartas conservadas eran favorables al general y a Estados Unidos. “El futuro bienestar de Japón, para todos sus ciudadanos y descendientes, depende del dominio estadounidense”. “La única forma de salvar a Japón, que ahora se encuentra en la ruina, es confiar todo a los Estados Unidos mediante su unión con Japón”. “Solo su país puede hacer que el miserable Japón vuelva a prosperar como antes. La confianza del pueblo japonés en su país es tal que delegamos todo lo que es Japón a su país y nos aferramos a su liderazgo”; así se observaban, en algunas de las cartas, palabras con las que los japoneses se entregaban voluntariamente a los invasores.
Durante la guerra habían odiado profundamente a los “crueles estadounidenses y británicos”; sus principales ciudades habían sido incendiadas en los ataques aéreos. ¿A qué se debía ese cambio repentino de opinión, pese a que acababan de sufrir los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki? Yoshimi lo explica del siguiente modo:
En 1942, un “Informe fotográfico especial sobre la Alianza” incluía el siguiente titular: “¡Vean la crueldad! ¡La inhumanidad! El demoníaco Occidente por fin revela su verdadera naturaleza”. (Kyodo Images)
“Si el comandante de las fuerzas de ocupación hubiera sido chino, los japoneses no habrían adoptado una actitud tan sumisa, aunque China era uno de los países vencedores. La estructura mental básica de los japoneses desde la era Meiji (1868-1912) se caracterizaba por mantener un sentido de superioridad al estar más cerca de la civilización occidental, encarnada por Estados Unidos, y por despreciar a los demás países asiáticos. Los japoneses de la posguerra adoraban a MacArthur y se acercaban a Estados Unidos, y se dieron cuenta de que así podían mantener la misma mentalidad que antes. Por eso se convirtieron fácilmente en proestadounidenses y, aunque hubo un gran movimiento de oposición, acabaron aceptando el Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos”.
Alrededor de 200.000 personas se congregaron en las calles para despedir al general MacArthur, que abandonaba Japón tras completar su misión de seis años. (Kyodo Images)
Los “barcos negros”, parte de la expansión de Estados Unidos hacia el oeste
El origen de esta mentalidad se remonta a la llegada del comodoro Perry en 1853 con sus “barcos negros”. Ante el poderío militar simbolizado por los modernos barcos de vapor, el shogunato de Edo se vio obligado a abandonar su política aislacionista, lo que condujo al establecimiento de un nuevo Gobierno mediante la Restauración Meiji. El profesor Yoshimi afirma que este acontecimiento no solo supuso el fin del shogunato de Edo, sino que también provocó un cambio importante en la mentalidad japonesa. Este cambio afectó su conciencia hacia China, la gran potencia vecina, conciencia que había persistido durante cerca de 1.500 años, tal y como lo demuestran las misiones a las dinastías Sui y Tang de ese país.
La flota de Perry. (Kyodo Images)
“Antes de la llegada de Perry, los gobernantes japoneses siempre habían sido conscientes de que debían mantener una cierta distancia con China. Aunque querían adoptar la avanzada civilización del imperio chino, temían verse absorbidos por él y se esforzaban por no acercarse demasiado. Sin embargo, cuando se enteraron de que había un país en el este lejano, con una civilización mucho más avanzada, Estados Unidos, los japoneses desarrollaron el deseo de acercarse a él y utilizar su poder para obtener ventaja sobre China”.
Por otro lado, cuando consideramos la llegada de los barcos negros desde la perspectiva de los Estados Unidos, vemos una imagen completamente diferente.
Desde que los 13 estados del este obtuvieron la independencia de Gran Bretaña en 1776, Estados Unidos fue ampliando su territorio hacia el oeste, arrebatando tierras a los pueblos indígenas. Tras llegar a la costa oeste, la actual California, en 1848, Estados Unidos avanzó hacia el océano Pacífico y colonizó también Hawái y Filipinas.
“Los estadounidenses han justificado la matanza masiva de los pueblos indígenas, la confiscación de sus tierras y la colonización de las islas del Pacífico posicionando su expansión hegemónica hacia el oeste usando la idea de un ‘Destino Manifiesto’, un mandato divino. El acontecimiento conocido en Japón como ‘la llegada de los barcos negros’ es, en Estados Unidos, la ‘Expedición Perry’, una extensión del movimiento de expansión hacia el oeste. El mismo acontecimiento fue visto de maneras completamente diferentes”.
Perry llevó a cabo exhaustivos estudios, incluyendo mediciones, por todo Japón. Era como si estuviera anticipando los conflictos militares de las generaciones futuras. Cuando se analiza esto como parte de la serie de procesos conocidos como el “Movimiento de Expansión hacia el Oeste”, queda claro que cada evento individual estaba conectado con los otros bajo la superficie.
“En 1898 Estados Unidos ganó la guerra contra España, y tomó posesión de Filipinas. En aquel momento el teniente Arthur MacArthur, padre del general MacArthur, se convirtió en gobernador general de Filipinas tras reprimir por completo el movimiento independentista local. El general MacArthur, que admiraba profundamente a su padre, adoptó conscientemente sus métodos para gobernar Japón. De este modo, a través de MacArthur padre e hijo, la anexión de Filipinas y la ocupación de Japón están directamente relacionadas”.
Superioridad sobre Asia por medio del proamericanismo
La relación entre Japón y Estados Unidos, que comenzara con intenciones muy diferentes por parte de ambos países, se convirtió en una guerra brutal con el ataque a Pearl Harbour en 1941, que marcó el inicio de la Guerra del Pacífico. En las publicaciones de esa época en Estados Unidos, a los japoneses se les solía representar como “monos”. Por otro lado, en Japón, a los estadounidenses se les solía retratar como “ogros” o “demonios”.
“La razón subyacente por la que los estadounidenses se referían a los japoneses como ‘monos’ era un evolucionismo social discriminatorio basado en motivos raciales. Creían que la civilización occidental, liderada por los blancos, era la cúspide de la civilización mundial, y que los países en desarrollo de Asia, incluido Japón, se hallaban evolutivamente más cerca de los monos. Basándose en esta creencia, Estados Unidos investigó a fondo la sociedad japonesa y las estructuras urbanas utilizando diversos datos, y llevó a cabo matanzas indiscriminadas en masa mediante bombardeos aéreos sobre el territorio principal. Japón, por el contrario, disponía de pocos datos científicos y veía a Estados Unidos como un demoníaco monstruo imaginario; carecía de la mirada fría e inquebrantable que necesitaba para enfrentarse directamente a Estados Unidos”.
Como se menciona al principio, Japón aceptó de buen grado la ocupación del general MacArthur en la sociedad de posguerra. Se puede interpretar con esto que el pueblo japonés eligió situarse por debajo de Estados Unidos en la jerarquía de una teoría racista de la evolución social, con Estados Unidos en la cima, con el fin de mantener su sentido de superioridad sobre otros países asiáticos.
Tokyo Disneyland, un símbolo de la cultura consumista estadounidense
Con el inicio de la Guerra Fría, Japón comenzó a disfrutar de una nueva prosperidad económica bajo el marco del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos. La cultura estadounidense fue acogida en diversos géneros como símbolo de riqueza y se extendió por todos los rincones de la sociedad. En poco tiempo, los japoneses se vieron envueltos en un torbellino de deseo por consumir la cultura estadounidense.
“Las líneas del frente militar de la Guerra Fría en Asia eran la península de Corea, Taiwán, Vietnam y Filipinas. Para apoyar estas líneas del frente militar, era necesaria una base económica, y esa base era Japón. Por esta razón, Estados Unidos proporcionó a Japón tecnología y fondos para reactivar su economía y promover el desarrollo de una industria independiente. Desde la perspectiva de Japón era posible expandir su mercado en Asia y prosperar sin asumir riesgos militares, por lo que muchos japoneses aceptaron esta situación con agrado. En virtud del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos, la integración con Estados Unidos avanzó no solo en el ámbito militar, sino también en los ámbitos económico y cultural, y esta situación especial también fue un factor que contribuyó a ese desarrollo”.
El profesor Yoshimi cita Tokyo Disneyland, inaugurado en 1983, como símbolo de la integración de Japón con Estados Unidos.
Tokyo Disneyland celebró su 40.º aniversario en 2023. Hoy en día sigue repleto de gente todos los días. (Jiji Press)
“Las visiones del mundo de Western Land (“tierra occidental”), inspirada en la época de la expansión occidental, cuando se confiscaron tierras y se expulsó a los pueblos indígenas, y Adventure Land (“tierra de aventuras”), donde los visitantes pueden explorar selvas e islas tropicales, trazan la historia de la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos. La expedición del comodoro Perry y la Guerra del Pacífico también son extensiones de esta historia, pero muchos japoneses disfrutan de estas atracciones sin ser conscientes de ello. Se podría decir que los japoneses viven en una fantasía de integración con los Estados Unidos. Pero no deja de ser una simple fantasía”.
La importancia del “mar de islas” que rodea Japón
Sin embargo, es posible que esta situación no se pueda mantener indefinidamente. La reelección del presidente Trump podría ser un importante catalizador de cambio. Como se mencionó en el artículo anterior, si la opinión pública japonesa hacia Estados Unidos se deteriora como respuesta a la dura política del Gobierno estadounidense hacia Japón, podría producirse una ruptura fatal en la prolongada relación idílica entre ambos países.
Sin embargo, al oeste de Japón está China, convertida ya en una potencia económica que fortalece cada vez más su poder militar; y tampoco se pueden ignorar las amenazas que representan Corea del Norte y Rusia. ¿Qué camino debe tomar la diplomacia japonesa para encontrar una salida? Yoshimi tiene opiniones claras al respecto.
“El siglo XX fue una era de fuerza centrípeta, en la que la globalización avanzó centrada en grandes imperios como Estados Unidos y la Unión Soviética. En la era actual, en la que la globalización ha alcanzado sus límites, nos encontramos en una era de la fuerza centrífuga, más bien. Creo que las relaciones con países como Corea del Sur, Taiwán y otros del Sudeste Asiático cobrarán aún más importancia que antes. Las aguas que rodean el mar de China Oriental albergan una cadena de decenas de miles de islas, entre las que se encuentran el archipiélago japonés, Filipinas e Indonesia, con culturas muy diversas. Y creo que también existe la opción de que los países de esta región de islas se conecten entre sí y aspiren a una posición única que mantenga la distancia tanto con respecto a Estados Unidos como de China”.
Sin duda, Japón se puede encontrar en un momento en el que necesite empezar a explorar nuevos caminos, en lugar de buscar constantemente la orientación de la administración Trump y los Estados Unidos.
Entrevista y texto: Igarashi Kyōji de Power News Co., Ltd. y Koizumi Kōhei.
Imágenes de la entrevista: Yokozeki Kazuhiro
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: en el laboratorio del campus Tama Plaza de la Universidad Kokugakuin.)
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