La iniciativa de Kobara Vlas para el apoyo lingüístico a los niños extranjeros
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Además de trabajar como comentarista de televisión, el ruso Kobara Vlas se dedica a apoyar la enseñanza del japonés para los niños extranjeros. Su visión parte de un memorable encuentro que tuvo con un japonés cuando empezó a vivir en el país.
Un encuentro afortunado
Nací en 1992 en Jabárovsk, Rusia, tras el colapso de la Unión Soviética, y con cinco años me mudé a Japón por mis padres. Al principio vivíamos en Himeji (prefectura de Hyōgo), donde yo iba al jardín de infancia, según dicen, vestido con todo tipo de accesorios y gafas de sol. Quizá, a pesar de ser pequeño, me costaba entender cómo relacionarme con la sociedad japonesa.
Hay una persona que dejó una fuerte impresión en mí. Era un señor mayor que solía estar en un parque de Himeji. “Vente aquí”, me decía, y me daba caramelos o charlaba conmigo. Cuando una vez me referí a mí mismo como “Vlas-kun”, usando el sufijo –kun que usaban mis amigos en japonés, el hombre me corrigió: “A tu propio nombre no le añades –kun”. También me solía señalar varios lugares del parque, dándome explicaciones: “A esto se le llama benchi [banco]”, o “eso que juegan esos niños es béisbol. Cuando te tiran la pelota, le das un golpe”.
Es decir, era el estereotípico viejo entrometido que a veces se ve en la región de Kansai. Pero, pensándolo ahora, también me parece que estaba intentando integrarme a la comunidad del parque con su japonés sencillo. Tuve mucha suerte de encontrarme con alguien así.
Creo que la razón por la que pude adaptarme a la sociedad japonesa fue porque hice muchos amigos japoneses. Me parece que, más allá de aprender el idioma en sí, una de las funciones del aprendizaje del japonés es ofrecer un lugar donde los niños extranjeros puedan hablar con personas de fuera de su familia, y poder conocer así cómo son los japoneses.
Niños que hablan sobre sus sueños tras 100 horas de estudio
En la Sociedad para el Apoyo a la Escolarización de Niños Extranjeros (SFCS, por sus siglas en inglés), de la que soy presidente, ofrecemos de forma gratuita un programa educativo en línea de 100 horas de japonés por estudiante dirigido a niños que aún no hablan bien el idioma. El objetivo es ayudarlos a adquirir el nivel mínimo de japonés necesario para seguir el ritmo de las clases de primaria. Recaudamos fondos principalmente mediante micromecenazgo, y también contamos con la colaboración de estudiantes de la Universidad de Reitaku.
Reunión en línea de la Sociedad para el Apoyo a la Escolarización de Niños Extranjeros. (Cortesía de SFCS)
Al principio los niños que participan ni siquiera saben presentarse bien, y algunos incluso rompen a llorar durante la clase. Pero al ser jóvenes asimilan el lenguaje rápidamente, y al cabo de unas 30 horas ya los puedes ver hablando de su anime favorito o contándote con una sonrisa que el profesor les ha puesto un diez. Tras 100 horas de clases, hay incluso niños que te hablan de su sueño: “De mayor quiero ser médico”.
Por supuesto, es imposible dominar el japonés en 100 horas. Pero sí es posible formar parte de un círculo de amigos en la escuela y adquirir un sentido de autoestima; poder sentir que no estás fuera de lugar. Nuestra asociación parte precisamente del deseo de aumentar el número de niños así.
Y es que, cuando los adultos vienen a Japón con un propósito en mente y se adentran en una cultura diferente, saben de antemano que conlleva estrés: por eso les es más fácil soportarlo. Pero los niños vienen a Japón por decisión ajena, siguiendo a los adultos, y de repente se ven arrojados a un mundo donde no pueden hablar el idioma. Imagina ser el único de la clase que no habla el idioma; lógicamente, es muy estresante para los niños. Por eso es tan importante ofrecerles un entorno donde puedan expresar sus opiniones y ser escuchados, para evitar así que se queden aislados.
Nuestra organización inició su actividad en 2021; en enero de 2022 yo asumí el cargo de presidente. Mi papel consiste en difundir la importancia del apoyo a la educación en japonés, así como interactuar con los niños charlando y jugando con ellos en las ceremonias de clausura y otros eventos. La educación infantil requiere de métodos que van más allá de la enseñanza del japonés estrictamente hablando, como puede ser la integración de juegos. Y como hay una escasez de profesores de japonés en todo el país, nuestra organización también se dedica a la formación de estos profesionales.
Carta de agradecimiento de un niño estudiante de japonés hecha con papel de origami y otros materiales. (Cortesía de SFCS)
Una sensación de incomprensión que se va acumulando
Con el aumento del número de extranjeros en Japón se han ido formando comunidades de inmigrantes de una única nacionalidad, como pueden ser vietnamitas o chinos. En estos espacios es común que la gente se desahogue quejándose de la sociedad japonesa o hablando mal de los japoneses. Si se sigue así, se irá acumulando la sensación de que la sociedad japonesa es fría, o de que nadie los comprende.
Cuando a estas comunidades de extranjeros no llega cierta información —“los japoneses piensan esto”, “cuando actúan así es por aquello”—, las opiniones de las comunidades pueden volverse extremas. Del mismo modo, si los japoneses comprenden los principios tras el comportamiento de los extranjeros, es más fácil encontrar un equilibrio entre las ideas de ambas partes. El puente entre estos dos lados es, en mi opinión, el idioma japonés.
Según informa el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, en Japón hay posiblemente más de 8.600 niños extranjeros que, a pesar de estar en edad escolar, no asisten a la escuela. Es natural pensar que los niños que no van a la escuela y no entienden japonés tendrán menos amigos japoneses en el futuro, y también un menor apego a Japón: creo que esto conduce a una fragmentación de la sociedad. Algunos artículos que he leído sobre el problema de la inmigración en Europa y Estados Unidos sugieren que una de las razones que causan el conflicto es que los inmigrantes de segunda generación no asisten a la escuela, formando en su lugar pandillas con otros en una situación similar. Cuando los casos así continúan, los residentes nativos acaban por verlos con malos ojos, y se vuelven hostiles hacia los extranjeros.
Cuando los extranjeros que viven en Japón aprenden japonés, se derriban las barreras que existen entre las personas; por eso es tan importante. Si sientes que cuando hablas a la gente te responden; que puedes comunicarte, que te entienden; o cuando te haces amigo de un japonés; todas estas experiencias abren poco a poco el corazón de los niños, y creo de corazón que ayudan a crear una sociedad donde tanto extranjeros como japoneses pueden vivir fácilmente.
Kobara Vlas durante la grabación de un podcast. “Si uno mira la realidad tal y como se presenta, puede ver qué es lo que hace falta en este momento”. (Cortesía de Almost Japanese)
“No tenemos más opción que vivir juntos”
Existe una creciente reacción contra los inmigrantes en Europa y Estados Unidos, así como en el resto del mundo. Pero ¿qué pasaría si la gente de estos países receptores viajara en el tiempo a una época anterior a la inmigración, y le dieran la opción de no acoger a esta gente? ¿Lo harían? Yo creo que su respuesta sería aceptarlos igualmente.
La razón es que es económicamente necesario. Ocurre en Japón: en esta época de declive poblacional, los extranjeros trabajan, pagan impuestos y apoyan así sistemas sociales como las pensiones. Estamos ya en una era en la que no tenemos más opción que vivir juntos.
A medida que aumenta el número de extranjeros en Japón, se va extendiendo el término “coexistencia multicultural”. Esta coexistencia multicultural es importante, pero ojo, no significa que tengamos que aceptar todo lo que venga de las culturas extranjeras. No hace falta que todos los pueblos y países se entiendan entre ellos en todos los aspectos. Es suficiente con establecer lazos firmes en los aspectos en los que nos entendemos, y dejar cierta distancia donde no sea posible. Con un equilibrio de ese estilo ya estaría bien, digo yo.
Por otro lado, también tengo algo que decir a los extranjeros que vienen a Japón. Y es que Japón no siempre es amable con todos. Si creen que es un lugar abierto, pacífico y siempre sonriente, es que lo están viendo todo de color rosa. Creo que Japón es un país maravilloso con mucha gente maravillosa; pero también hay, por supuesto, gente que no es comprensiva o tiene prejuicios hacia los extranjeros, o gente que con la que simplemente uno no puede entenderse. Me parece importante tener esto en mente, y comunicarse con los japoneses mirando la realidad tal y como es, sin ideas preconcebidas.
Medidas desde el sector privado
No conozco con detalle las políticas del Gobierno japonés hacia los extranjeros, ni cómo son comparadas con otros países. Pero sí que hay muchas personas del sector privado que están tomando medidas para resolver el problema. Cuando pedimos colaboración para la educación en japonés, siempre nos viene mucha gente diciendo que también quiere ayudar, preguntando si pueden hacer algo y apoyándonos mediante el micromecenazgo.
Lejos de no hacer nada “porque el Gobierno no toma la iniciativa”, tenemos a gente actuando de manera proactiva porque ve la necesidad en su entorno. Esto en cierto sentido me parece ideal. Eso sí, todas estas iniciativas no son todavía bien conocidas, y habría que darles más visibilidad.
Queremos ayudar a que los niños extranjeros acumulen experiencias en las que consiguen comunicarse con éxito, desarrollando una mentalidad que les permita interactuar sin miedo con Japón y los japoneses. Quiero que haya más extranjeros capaces de expresar sus ideas, que expliquen “yo quiero hacer esto”, o “pues yo pienso lo otro”. También me gustaría ayudarlos a que se adapten a los estudios, las escuelas y la sociedad japonesa; crear un entorno donde amigos de diferentes orígenes puedan aceptarse mutuamente. Porque saber que lo que dices le llega a la otra persona, simple y llanamente, se agradece.
Un diario ilustrado de una estudiante de japonés en línea. (Cortesía de SFCS)
Creo que una sociedad donde cualquier niño se sienta cómodo es una sociedad agradable para vivir, tanto para los japoneses como para los extranjeros. Difundir este mensaje también es importante; dejar de decir solamente que hay niños que no se pueden integrar en Japón, y explicar también que hay niños que se han integrado con éxito y han encontrado su lugar en Japón. Creo que aumentar y dar a conocer estos casos exitosos puede impulsar, poco a poco, el cambio en la sociedad.
Entrevistador: Matsumoto Sōichi, departamento editorial de nippon.com.
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Kobara Vlas, hablando sobre ampliar el alcance de la educación del japonés para derribar las barreras entre japoneses y extranjeros – fotografía de Ochi Takao.)
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