Ochenta años después: los monumentos conmemorativos de la bomba atómica de Hiroshima
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El 6 de agosto de 1945, Hiroshima se convirtió en la primera ciudad que experimentó un ataque con una bomba atómica. Ochenta años después, un Patrimonio de la Humanidad y un museo que transmiten una advertencia a las futuras generaciones sobre los peligros de la guerra en la era nuclear.
La Cúpula de la Bomba Atómica, aún en pie
La Cúpula de la Bomba Atómica o Cúpula Genbaku, en la parte norte del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, es una de las pocas estructuras que se conservan cerca del epicentro de la explosión de la bomba atómica que asoló la ciudad el 6 de agosto de 1945. La cúpula y el resto del parque suelen formar parte de los itinerarios de los viajes de las escuelas japonesas de todo el país. Desde 1996, cuando fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, la Cúpula de la Bomba Atómica ha sido también un destino esencial para los visitantes internacionales que se acercan al oeste de Japón.
La Cúpula de la Bomba Atómica vista desde el río Motoyasu. La torre Orizuru, en el fondo, cuenta con un mirador en sus pisos superiores. (© nippon.com)
Buena parte de la fachada de ladrillo de la estructura y del revestimiento de cobre de la cúpula han desaparecido, dejando a la vista la estructura subyacente. (© nippon.com)
Esta estructura de estilo moderno con cúpula, construida originalmente en 1915 como Pabellón de Exposiciones Comerciales de la prefectura de Hiroshima, fue diseñada por el arquitecto checo Jan Letzel. El hipocentro de la explosión, es decir, el punto directamente debajo del lugar en el que la bomba atómica Little Boy estalló a poco menos de 600 metros sobre el terreno, está a solo 160 metros, aproximadamente, al sureste.
El lugar recibe visitantes durante todo el año, independientemente de la climatología. (© nippon.com)
Durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, la memoria de las más de 140.000 vidas que se perdieron estaban aún frescos y hubo peticiones frecuentes para que se derruyera el antiguo pabellón de exposiciones, dado que era un recuerdo de un pasado doloroso. En la década de 1960, no obstante, a medida que se recrudecía la carrera armamentística en un mundo dividido en bloques, se extendió la conciencia de la importancia de esta estructura como mensaje simbólico al mundo sobre los peligros del armamento nuclear. Cobró impulso un movimiento para preservar la cúpula, y comenzaron los trabajos de refuerzo para evitar que el edificio se derrumbase.
Un cenotafio conmemorativo erigido en la parte este de la cúpula. (© nippon.com)
Restos de una fuente en el césped al sur del edificio, un espacio que en el pasado era el jardín de estilo occidental del pabellón de exposiciones. (© nippon.com)
Hoy la Cúpula de la Bomba Atómica no es lo bastante segura estructuralmente para permitir que los visitantes accedan al interior, pero pueden contemplarlo desde una pasarela en la parte oeste, junto al río. El verdor de las zonas ajardinadas y los árboles de alrededor contrasta vivamente con los restos ajados del edificio, un recordatorio de la destrucción que se vivió ese día de 1945.
La cúpula iluminada al caer la noche. (© nippon.com)
Se pueden ver escombros en el mismo lugar en el que cayeron en el interior del edificio. (© nippon.com)
Un museo para transmitir la realidad de la explosión atómica
En el sur del parque se encuentra el Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima. Durante 70 años, desde su apertura en 1955, ha compartido mensajes sobre el horror de la guerra y las armas nucleares a través de exposiciones con fotografías y objetos de las víctimas de la explosión.
Los dos edificios principales del museo están conectados con el Centro Internacional de Convenciones de Hiroshima. (© nippon.com)
Mirando al norte desde el museo se puede ver el Cenotafio por las Víctimas de la Bomba Atómica y la cúpula más allá. (© nippon.com)
En años recientes ha vuelto a aumentar el interés en este enclave de Hiroshima en paralelo con la cumbre del Grupo de los Siete que tuvo lugar en la ciudad en 2023 y después de que la Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómica y de Hidrógeno (Nihon Hidankyō) fuese galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2024. Durante el año fiscal 2024 (de abril de 2024 a marzo de 2025) unas 2,26 millones de personas visitaron el museo, y alrededor de un tercio, unas 720.000, procedían del extranjero. Ambas fueron cifras históricas.
El espacio de la exposición introductoria muestra cómo afectó la explosión a la ciudad. (© nippon.com)
En una nueva exposición permanente se exhiben objetos relacionados con las víctimas no japonesas del bombardeo. (© nippon.com)
Desde su renovación en 2019, el museo ofrece nuevos enfoques en su colección y en sus salas de exhibición. Ahora se centra en las historias de los particulares que sufrieron el bombardeo ese día, independientemente de su nacionalidad o de su trasfondo cultural, con el fin de ofrecer una visión más completa y humana de la historia de este suceso.
Los visitantes pueden observar los artículos personales que tenían los habitantes de Hiroshima el 6 de agosto de 1945: un uniforme escolar calcinado, un reloj que se paró precisamente a las 8:15 a.m., cuando tuvo lugar la explosión, y mucho más, todo acompañado de las fotos e historias de esas personas. Los relatos de aquellos no perdieron la vida al instante son asimismo conmovedores, como el de una mujer que murió años después de una enfermedad relacionada con la radiación liberada por la bomba.
Las exposiciones ofrecen relatos personales con nombres, fotos y episodios de la vida de las personas fallecidas. (© nippon.com)
La información de las exposiciones está disponible en varios idiomas, entre ellos inglés, chino y coreano, y buena parte del contenido en vídeo incluye además lengua de signos japonesa. (© nippon.com)
El espacio con la exposición introductoria del ala este del museo fue inaugurado en 2017, de cara a una renovación a gran escala. Incluye un enorme diorama de Hiroshima tal como era en el verano de 1945, sobre el que se superpone una representación gráfica por ordenador del impacto de la explosión. Las secciones adicionales del museo se centran en los peligros de las armas nucleares y en la historia de la ciudad de Hiroshima, desde la era de la guerra hasta el movimiento antinuclear del presente. Las pantallas fotográficas con panel táctil y el material en vídeo ofrecen una experiencia de aprendizaje cautivadora y muy accesible.
A medida que avanza por estas exposiciones, el visitante puede experimentar en poco tiempo un amplio recorrido desde los días de tierra calcinada del final de la guerra hasta el renacimiento de la ciudad y la actualidad. A través de toda esta experiencia, el mensaje es claro: no debemos permitir que una guerra semejante vuelva a ocurrir. El museo es un reflejo de Hiroshima como un símbolo del deseo de una paz duradera.
La ruta del museo conduce a los visitantes desde la exposición introductoria, a través de la exploración del impacto de la explosión y hasta la amenaza de las armas nucleares (arriba) y la historia de Hiroshima. (© nippon.com)
Una exposición táctil permite a las personas con discapacidad visual conocer cómo era el Pabellón de Exposiciones Comerciales de la prefectura de Hiroshima en su origen (a la derecha) y la Cúpula Genbaku en la actualidad. (© nippon.com)
Otros lugares del Parque Memorial de la Paz
En la plaza al norte del museo se encuentra el Cenotafio por las Víctimas de la Bomba Atómica, con forma de arco. Diseñado por el célebre arquitecto Tange Kenzō, junto con el museo, este monumento alberga un cofre que contiene los nombres de todas las personas que fallecieron a causa de la bomba, y en él está inscrita la frase: “Descansad en paz, ya que no permitiremos que esto vuelva a ocurrir”.
El cofre de piedra del cenotafio, situado bajo un techo abovedado, está inspirado en la cerámica prehistórica japonesa haniwa, que antiguamente se utilizaba para decorar tumbas. (© nippon.com)
Al norte del cenotafio, con la cúpula al fondo, arde la Llama de la Paz, encendida el 1 de agosto de 1964 y que parpadea eternamente como símbolo de la esperanza en la paz y en un mundo libre de armas nucleares.
Justo al este de la llama se encuentra el Archivo Conmemorativo de la Bomba Atómica; un poco más al norte se halla el Montículo Conmemorativo de la Bomba Atómica, que contiene parte de los restos de unas 70.000 víctimas no identificadas de la explosión. En su conjunto, el parque es un lugar de duelo y de serena reflexión.
El Archivo Conmemorativo alberga grabaciones en vídeo y testimonios escritos de las experiencias de las personas que sobrevivieron al bombardeo. (© nippon.com)
Las grullas de papel (origami) donadas por los visitantes cuelgan frente al montículo funerario. (© nippon.com)
El Parque Memorial de la Paz ocupa más de 120.000 metros cuadrados en el extremo norte de una isla fluvial en el corazón de Hiroshima. Antiguamente, esta zona era un animado barrio de ocio en el que vivían unas 4.400 personas; hoy alberga los monumentos y las instalaciones mencionados anteriormente, junto con muchos otros: monumentos dedicados a niños, estudiantes, residentes coreanos, soldados y otras personas afectadas por el bombardeo. Un paseo tranquilo por el parque permite comprender con mayor profundidad las múltiples formas en que estas personas siguen contando sus historias hasta el día de hoy.
De izquierda a derecha: la Torre Reloj de la Paz, que suena cada mañana a las 8:15; el Monumento a la Paz de los Niños, dedicado a los jóvenes que murieron en el bombardeo y a causa de las enfermedades derivadas de la radiación; y la Torre Conmemorativa a los Estudiantes Movilizados, en recuerdo de los más de 6.000 que perdieron la vida. (© nippon.com)
La Casa de Descanso del Parque Memorial de la Paz, construida en torno a las ruinas de un edificio destruido por el bombardeo, exhibe su sótano aún intacto y otras muestras históricas, además de contar con una cafetería y una tienda de recuerdos. (© nippon.com)
(Imagen del encabezado: © Nippon.com.)
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